Page 237 - Sombras En Fuga - Orson Scott Card
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Sombras en fuga ‐ Orson Scott Card


                 ¿Y por qué lo deseaba? ¿Qué temía que ocurriera si

          ellos no vigilaban?


                 Ender no tenía manera de expresar la pregunta. Solo


          podía  adivinar.  Si  las  obreras  fórmicas  tenían  mente

          propia,  quizás  hubiera  algunos  individuos  que  podían

          resistir el poder de la mente de la reina. Quizás hubiera


          obreras libres.


                 Al  pensar  en  obreras  libres,  comprendió  que  las

          obreras que obedecían sin chistar a la reina eran esclavas.


          Eran  sus  hijas,  pero  ella  se  negaba  a  permitir  que

          pensaran por su cuenta.


                 Aun así, la obrera había pilotado una nave estelar. No


          entendía  los  aspectos  astrofísicos  y  matemáticos,  pero

          entendía los planes y las órdenes de la reina, y los llevaba

          a cabo usando su propia mente, sus propias aptitudes, sus


          propios hábitos y experiencias.


                 Los  malinterpretamos  por  completo,  pensó  Ender.

          Creíamos que la Reina Colmena era la mente de toda la

          colonia. Pero no lo era. Tenían voluntad propia, como los


          humanos,  si  bien  ella  tenía  el  poder  para  imponerles

          obediencia.  Y  cuando  ella  no  vigilaba,  vigilaban  los


          zánganos.


                 Los  zánganos  también  tenían  mente  propia,  más

          poderosa que la mente de las obreras fórmicas. Tenían




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