Page 239 - Sombras En Fuga - Orson Scott Card
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Sombras en fuga ‐ Orson Scott Card
El lenguaje actúa en la mente humana tal como la
Reina Colmena actúa en la mente de los otros fórmicos.
Nos moldea sin que sepamos que nos está moldeando.
Cuando la reina proyectaba un deseo en la mente de una
obrera, la obrera lo sentía como propio. De la misma
manera, las mil voces del lenguaje configuraban los
pensamientos de Ender, sin que él fuera consciente de
que el lenguaje lo modelaba. Solo cuando el lenguaje
enmudecía y luego regresaba, él era consciente de lo que
hacía al regresar.
Pero no había ninguna sutileza en el control que la
Reina Colmena ejercía sobre sus hijas obreras. Era
imperiosa. Ellas eran devoradas. Y aun cuando solo los
zánganos vigilaban la mente de una obrera, prevalecían
sobre ella. En cierto sentido, los zánganos tenían una
presencia más fuerte en la mente de las obreras, pues
consagraban toda su atención a la tarea inmediata.
Cuando las obreras murieron, los zánganos quedaron
solos. Habían perdido a la reina. A diferencia de las
obreras, ellos no la vivían como una fuerza sofocante, sino
como un ser luminoso, un ángel en la mente. Ella los
amaba, y ellos no lo olvidaban ni por un instante. Pero
además de perder a la reina, habían perdido a las obreras.
Habían perdido la visión de toda la nave.
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