Page 104 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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El horror había remitido a lo largo de los días, dejándole
un picor en la piel y un torrente de ideas.
Decidió que aquella podía ser la obra de su vida.
Su primera cita con el señor Motley era al día siguiente,
Día del polvo, por la tarde. Después se verían dos veces a la
semana durante por lo menos un mes; probablemente más,
según la escultura fuera tomando forma. Estaba ansiosa por
empezar.
— ¡Lin, perra tediosa! —gritó Cornfed, tirándole una
zanahoria—. ¿Por qué estás tan callada esta noche?
Lin hizo una rápida anotación en su libreta.
«Cornfed, cariño, me aburres».
Todos rompieron a reír. Cornfed volvió a su extravagante
flirteo con Alexandrine. Derkhan inclinó la cabeza gris hacia
Lin y habló en voz baja.
— Ya en serio, Lin... Apenas has dicho nada. ¿Pasa algo?
Lin, conmovida, negó suavemente con la cabeza.
Estoy trabajando en algo grande. No dejo de darle
vueltas, le señaló. Era un alivio poder hablar sin tener que
escribir cada palabra: Derkhan leía bien los signos.
Echo de menos a Isaac, añadió, fingiendo desespero.
Derkhan le acarició el rostro, comprensiva. Es una mujer
adorable, pensó Lin.
Derkhan era pálida y enjuta, aunque la madurez le había
dejado una cierta barriga. Aunque adoraba las estrafalarias
costumbres de los Salacus, era una mujer intensa y gentil que
evitaba ser el centro de atención. Sus críticas eran ásperas y
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