Page 232 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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estoy divagando. El asunto es que estoy tratando de lograr un
modo de acceder a tu energía de crisis y canalizarla para el
vuelo. Mira, si tengo razón, es la única fuerza que siempre
va a estar... bañándote. Y cuanto más vueles, cuanto más
estés en crisis, más serás capaz de volar... al menos en teoría,
claro. Pero, para ser sinceros, Yag, esto es mucho más
grande. Si realmente consigo liberar la energía de crisis de tu
interior, entonces tu caso se convertirá, para ser sinceros, en
una preocupación nimia. Aquí estamos hablando de fuerzas
y energías que podrían cambiarlo todo por completo.
Aquella idea increíble permaneció en el ambiente. El sucio
almacén pareció demasiado pequeño y triste para aquella
conversación. Isaac contempló por la ventana la mugrienta
noche de Nueva Crobuzon. La Luna y sus hijas danzaban
sedadas sobre ella. Las hijas, menores que la madre pero más
grandes que las estrellas, brillaban ásperas y frías. Isaac
pensó en la crisis.
Fue Yagharek quien, al final, rompió el silencio.
—Y si tienes razón... ¿volaré?
Isaac prorrumpió en carcajadas ante la pregunta.
— Sí, sí, Yag, viejo amigo; si tengo razón, volverás a
volar.
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