Page 242 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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—Soy un salvavidas, ¿no, Isaac? —Gazid giró en una fea
pirueta—. ¡Salvavidas! ¡Salvavidas!
— Sí, eso eres ahora, hijo, pero cállate un poco. —Isaac
consultó el reloj—. Aún me queda algo de trabajo, así que
pórtate bien y márchate, ¿ok? De buen rollo, Lucky... —
Titubeó antes de presentarle la mano—. Siento lo de tu nariz.
—Oh —Gazid parecía sorprendido. Se tanteó con cuidado
el rostro ensangrentado—. Bueno, da igual... Isaac se acercó
a su mesa.
— Voy por tu dinero. Espera. —Rebuscó entre los
cajones, hallando al fin su cartera para sacar una guinea. —
Espera. Tengo más en alguna parte. Un momento... —Se
arrodilló junto a la cama y comenzó a apartar montones de
papeles, reuniendo los estíveres y shekel que iba
encontrando.
Gazid se acercó al paquete de mierda onírica que Isaac
había dejado sobre la caja del ciempiés. Miró pensativo a
Isaac, que rebuscaba bajo la cama con la cara pegada al
suelo. Cogió dos bolas de mierda del pegajoso montón y
miró de nuevo, para comprobar si le habían descubierto. El
científico decía algo por charlar, pero las palabras quedaban
apagadas por la cama.
Gazid deambuló lentamente hacia él. Tomó un envoltorio
de caramelo de su bolsillo y lo utilizó para cubrir una de las
dosis, dejándola caer en el mismo sitio. Una sonrisa idiota
germinó y floreció en su rostro, mientras observaba el
segundo pedazo.
—Deberías conocer lo que prescribes, Isaac —susurró—.
Eso es ética... —reía encantado.
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