Page 240 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
P. 240
—Eh... unas treinta guineas.
—Vete a la mierda, Lucky... Eres malísimo, tío. Te lo
compro por... por diez.
—Hecho —respondió Gazid al instante.
Mierda, pensó Isaac. Me ha timado. Estaba a punto de
protestar, pero de repente se lo pensó mejor. Miró con
cuidado a Gazid, que comenzaba otra vez a pavonearse,
aunque su cara siguiera cubierta de mocos y sangre.
—Hecho, pues. Tenemos un trato. Escucha, Lucky —dijo
Isaac con tono neutro—. Puede que quiera más porquería de
esta, ¿entiendes? Y, si nos llevamos bien, no hay motivo
alguno para que no te tenga como mi... suministrador en
exclusiva. ¿Sabes a qué me refiero? Pero si surgiera
cualquier asunto que sembrara la discordia en nuestra
relación, desconfianza y cosas así, tendría que buscarme a
otro. ¿Captas?
—Isaac, colega, no digas más... Compañeros, eso es lo que
somos.
—Por supuesto —respondió Isaac solemne. No era tan
estúpido como para confiar en Lucky Gazid, pero al menos
de ese modo podría tenerlo endulzado. No era probable que
Gazid mordiera la mano que lo alimentaba, al menos de
momento.
Esto no puede durar, pensó Isaac, pero de momento
funcionará.
Sacó uno de los grumos húmedos y pegajosos del paquete.
Era del tamaño de una aceituna grande, embadurnado con
una espesa mucosa de rápido secado. Después, retiró la tapa
de la caja del ciempiés unos centímetros y dejó caer la
239

