Page 241 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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almendra de droga. Se acuclilló para observar a la larva a
través de los alambres frontales.
Sus ojos parpadearon, como si los recorriera la estática.
Durante un momento no pudo enfocar la visión.
—Vaya... —gimió Lucky a su espalda—. Tengo algo raro
en la cabeza...
Isaac notó una breves náuseas, antes de verse incendiado
por el éxtasis más consumidor y libre de compromiso que
hubiera sentido jamás. Después de menos de medio segundo,
aquellas sensaciones inhumanas lo abandonaron al instante.
Se sentía como si lo hubieran hecho por la nariz.
—Por Jabber... —musitó. Su visión fluctuó antes de
aclararse y cobrar una inusual claridad—. Este pequeño
cabrón es una especie de empata, ¿no?
Observó al ciempiés, sintiéndose como un mirón. La
criatura estaba dando vueltas alrededor de la droga como si
fuera una serpiente aplastando a su presa. Las fauces estaban
firmemente sujetas a la parte superior de la pieza, y
masticaba lasciva con un hambre de intensidad intemperante.
Las mandíbulas laterales rezumaban baba. Devoraba la
comida como un niño comiendo budín de tofe en la Fiesta de
Jabber. La mierda onírica desaparecía rápidamente.
—La madre que lo parió —dijo Isaac—. Va a querer más
que eso. —Depositó cinco o seis bolas más en la jaula. El
gusano se deslizaba feliz alrededor de la pegajosa colección.
Isaac se incorporó. Miró a Lucky Gazid, que observaba al
ciempiés comiendo con una beatífica sonrisa.
—Lucky, viejo amigo, me parece que acabas de salvar mi
pequeño experimento. Muchas gracias.
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