Page 263 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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los ojos.

                —Ja... —dijo débilmente, de forma casual—. Crees que

            eso  sería  más  sencillo,  ¿no?  Así  es,  en  teoría,  pero  en  la

            práctica es aún más difícil. He hecho algo así con pájaros y...

            bueno, con cosas aladas. Para empezar, Isaac, en teoría es

            perfectamente posible. En teoría, no hay casi nada que no

            pueda lograrse mediante la reconstrucción. Todo es cuestión

            de empalmar bien las cosas, y de moldear un poco la carne.

            Pero el vuelo presenta una extraordinaria dificultad porque

            tienes que contar con toda clase de variables que tienen que
            funcionar a la perfección. Mira, Isaac, puedes rehacer a un

            perro, injertarle una pata serrada o modelarla con un hechizo

            de arcilla, y el animal se quedará tan contento. No será muy

            estético, pero andará. Con las alas no puedes hacer eso. Las

            alas tienen que ser perfectas o no servirán. Es más difícil

            enseñar a músculos que creen saber cómo volar a hacerlo de

            otro modo distinto, que enseñar a otros que no tienen ni idea.
            Los  hombros  de  tu  pájaro,  o  lo  que  sea  que  tengas,  se

            confunden con estas alas que no tienen la forma exacta, o el

            mismo tamaño, o que se basan en aerodinámicas distintas, y

            terminan  impedidos,  aun  asumiendo  que  lo  conectes  todo

            bien.  Así,  Isaac,  que  supongo  que  la  respuesta  es  que  sí,

            puede  hacerse.  Este  «draco»,  o  lo  que  sea,  puede  ser

            reconstruido para volar de nuevo. Pero no es probable. Es

            demasiado  difícil.  No  hay  biotaumaturgo  ni  reconstructor
            que pueda prometer un resultado. O te marchas a encontrar a

            Calligine  y  le  convences  para  que  te  ayude  —siseó

            Vermishank a modo de conclusión— o yo no me arriesgaría.


                Isaac terminó de tomar notas y cerró la libreta.

                —Gracias,  Vermishank.  Yo...  esperaba  que  dijeras  eso.




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