Page 265 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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enfrentarme  a  cosas  como  las  drogas  en  las  diversas  y

            sórdidas orgías a las que acudo. —Isaac se regañó por perder

            la paciencia en el mismo momento en que decidía que no

            había nada más que ganar mediante la diplomacia. Habló alto
            y sarcástico, disfrutando de su furia—. Lo que pasa es que

            uno  de  mis  desagradables  amigos  estaba  empleando  esta

            extraña droga, y quería saber más sobre ella. Es evidente que

            no debería haberle preguntado a alguien de tan altas miras.

                Vermishank reía en silencio, sin abrir la boca. Su rostro


            parecía  tallado  con  aquella  sonrisa  agriada,  con  los  ojos
            clavados en Isaac. La única señal de que se reía era el leve

            movimiento de sus hombros y su ligero mecer adelante y

            atrás.


                —Ja —dijo al fin—. Te veo resquemado, Isaac. —Negó
            con  la  cabeza.  Isaac  se  tanteó  los  bolsillos  y  abotonó  la

            chaqueta,  haciendo  ver  que  estaba  dispuesto  para  irse,

            negándose a sentirse estúpido. Se giró y se encaminó hacia

            la puerta, debatiendo los méritos de una frase de despedida.

                Vermishank eligió por él.


                —Sueños... Ah, esa sustancia no cae precisamente en mi

            área, Isaac. La farmacología es un campo de la biología algo

            anticuado. Estoy seguro de que alguno de tus viejos colegas

            podría decirte más. Buena suerte.




                Isaac  había  optado  por  no  decir  nada.  No  obstante,  se
            despidió  con  un  movimiento  pusilánime  que  él  consideró

            despectivo, pero que podría pasar tanto por gratitud como por

            una  despedida.  Cobarde de mierda,  se  martirizó.  Pero  no

            había  modo  de  evitarlo:  Vermishank  era  un  poderoso

            repositorio  de  conocimientos.  Isaac  sabía  que  haría  falta


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