Page 269 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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mamíferos entre aquel maduro verdor. Cogí flores que no
había visto en los libros, capullos de largo tallo y colores tan
sutiles que parecían vistos a través del humo. No podía
respirar por el olor de los árboles. El cielo era rico en nubes.
Caminé, una criatura del desierto en aquella tierra fértil.
Me sentía áspero y polvoriento.
Un día comprendí que ya no soñaba con lo que haría
cuando al fin estuviera otra vez completo. Mi voluntad ardía
hasta ese punto, pero entonces se volatilizaba en la nada. Me
había convertido en mero deseo de volar. De algún modo,
había cambiado. Había evolucionado en aquella región
alienígena, recorriendo mi estúpido camino hacia el lugar
donde se congregaban los cien tíficos y reconstructores del
mundo. El medio se había convertido en el fin. Si recuperaba
mis alas me convertiría en alguien nuevo, sin el deseo que
me definía.
Vi en aquella húmeda primavera, mientras vagaba sin fin
hacia el norte, que no buscaba satisfacción, sino disolución.
Pasaría mi cuerpo a recién nacido y descansaría.
Cuando salí de aquellas colinas y llanuras me había
convertido en una criatura mucho más dura. Dejé Myrshock,
donde había llegado mi nave, sin pasar allí una sola noche.
Es una fea ciudad portuaria con los suficientes de mi raza
como para sentirme oprimido.
Me apresuré a través de la urbe en búsqueda de
suministros y confirmación de que iba bien encaminado
hacia Nueva Crobuzon. Compré crema fría para mi espalda
rota y supurante, y encontré a un doctor lo bastante honrado
como para admitir que no encontraría en Myrshock a nadie
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