Page 364 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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— ¿Tienes ahí a alguno de los tuyos? —preguntó con voz
queda. Rescue se llevó la mano a la bufanda.
—Uno con los humanos —respondió—. Es difícil
permanecer oculto entre los vodyanoi, que normalmente no
visten ropas en el agua. —Rudgutter asintió.
Los dos hombres quedaron en silencio, evaluando la
situación.
—Lo hemos intentado desde el interior —dijo al fin
Rudgutter—. Esta es, con mucho, la huelga más grave que
ha amenazado a la ciudad desde hace... desde hace un siglo.
Por mucho que lo deteste, parece que vamos a tener que dar
ejemplo... —Rescue asintió solemne.
Uno de los tubos de comunicación en la mesa del alcalde
sonó. Enarcó las cejas y sacó la clavija.
— ¿Davinia? —respondió. Su voz era una obra maestra de
insinuación. Con una palabra le había dicho a su secretaria
que le sorprendía que le hubiera interrumpido, en contra de
sus instrucciones, pero que su confianza en ella era muy
grande, por lo que estaba seguro de que tenía una excelente
razón para desobedecerle, para contárselo de inmediato.
La hueca y reverberante voz del tubo emitió breves
sonidos.
— ¡Bien! —exclamó suavemente el alcalde—. Por
supuesto, por supuesto. —Volvió a meter la clavija y miró a
Rescue—. Qué oportuna. Es la secretaria de Interior.
Las enormes puertas se abrieron un poco, dando paso a la
secretaria, que asintió a modo de saludo.
—Eliza —dijo Rudgutter—. Por favor, únase a nosotros.
—Gesticuló hacia una silla junto a la de Rescue.
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