Page 418 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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descartar lo intrascendente y regresó con la nota de Lemuel,
sin sello, entregada en mano por uno de sus secuaces.
— ¿Qué dice? —preguntó David.
Isaac levantó el papel, de modo que David y Lin pudieran
leer por encima de su hombro. Yagharek se quedó atrás.
He seguido la fuente del Ciempiés Peculiar en mis
registros. Un tal Josef Cuaduador, secretario de
Adquisiciones en el Parlamento. Para no perder el tiempo, y
recordando la promesa de unos adecuados honorarios, ya he
hablado con el señor Cuaduador, acompañado por mi
voluminoso asociado, el señor X. Ejercimos una cierta
presión para lograr su cooperación. Al principio, el señor C
pensó que éramos de la milicia. Convencido de lo contrario,
no aseguramos su locuacidad con el amigo de X, Trabuco.
Parece que nuestro señor C liberó al ciempiés de un envío
oficial o algo así. Desde entonces lo lamenta (ni siquiera le
pagué mucho por él). No sabe nada del propósito o la fuente
del gusano. Tampoco sabe nada del destino de los otros
componentes del grupo original. Solo cogió uno. Una única
pista (¿útil? ¿inútil?): la receptora del paquete se llama Dra.
Barbell, o Barrier, o Berber, o Barlime, etc., en I + D.
Guardo registro de los servicios prestados, Isaac. Te
mandaré la factura desglosada. Lemuel Pigeon
— ¡Fantástico! —explotó Isaac al terminar la nota—.
¡Una maldita pista!
David parecía totalmente espeluznado.
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