Page 416 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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—Señor Flex —dijo al fin Rudgutter—, tenemos que
hablar.
—Tengo noticias de Pigeon. —Isaac agitó la carta
mientras regresaba a la mesa que David y él habían dispuesto
en la esquina de Lublamai, en la planta baja. Allí era donde
habían pasado el tiempo el día anterior, tratando inútilmente
de formular planes.
Lublamai yacía tendido y babeante, un poco alejado.
Lin estaba sentada con ellos a la mesa, comiendo
indiferente rodajas de plátano. Había llegado ayer e Isaac,
apenas coherente, le había contado lo sucedido. Tanto él
como David parecían conmocionados. Pasaron algunos
minutos antes de que reparara en Yagharek, agazapado en las
sombras contra una pared. No sabía si saludarlo, y al final le
había hecho un gesto con la mano al que él no había
respondido. Mientras los cuatro daban cuenta de su triste
cena, el garuda se acercó para unirse a ellos, con su enorme
capa envolviendo lo que sabía que eran unas alas falsas. No
podía decirle que sabía que se trataba de un tapujo.
En un momento de aquella larga y aciaga velada, Lin había
reflexionado sobre que, por fin, había sucedido algo que
había llevado a Isaac a reconocerla. Al llegar, él le había
sujetado las manos. Ni siquiera había preparado
ostentosamente una segunda cama cuando decidió quedarse.
No era un triunfo, no obstante; no era la gran demostración
de amor que ella hubiera elegido. La razón de aquel cambio
era simple.
David y él estaban preocupados por cosas más
importantes. Había una zona amargada de su mente que le
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