Page 421 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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hacía ya mucho. Por todo el puente se extendían los canales

            de evacuación. Las conversaciones a gritos y las discusiones

            rebotaban de un lado para otro.

                En la propia Aduja, Derkhan caminó a toda prisa bajo la

            elevada Línea Sur y se dirigió hacia el norte. El río que había

            cruzado se retorcía sobre sí mismo, virando ahora hacia ella

            en una enorme «S», antes de corregir su rumbo y dirigirse

            hacia el este y el sur, para encontrarse con el Cancro.

                La  Aduja  se  confundía  con  Brock.  Las  casas  eran  más

            pequeñas,  las  calles  más  angostas  e  intrincadas.  Edificios

            enmohecidos y avejentados se tambaleaban precarios, con

            sus empinados tejados de pizarra como capas arrojadas sobre

            unos hombros enjutos, lo que les daba un aire furtivo. En sus

            cavernosos  vestíbulos  y  sus  patios  de  luces,  donde  los
            árboles y arbustos morían derrotados por la mugre, se veían

            toscos carteles pegados que anunciaban la escarabomancia,

            la lectura automática y la terapia de encantamientos. Allí, los

            más pobres e irredentos químicos proscritos y taumaturgos

            de la Ciénaga Brock luchaban por el espacio con charlatanes

            y mentirosos.

                Derkhan  comprobó  las  direcciones  que  le  habían

            proporcionado y logró dar con el Maullido de San Sorrel. Se

            trataba de un estrecho y corto pasadizo que terminaba en un

            muro derruido. A su derecha, Derkhan veía el alto edificio

            de color óxido descrito en la nota. Entró a través del umbral

            desnudo y se abrió paso por los escombros, hasta atravesar

            un corto pasillo sin luz anegado por la humedad. Al final del
            pasillo  vio  la  cortina  de  cuentas  que  le  habían  dicho  que

            buscara, con los fragmentos de vidrio y alambre meciéndose

            suavemente.




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