Page 477 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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Al parecer nadie los había visto.
Desde el interior, Barbile ponía las cosas difíciles.
—N-no estoy segura —dijo—. No es un buen momento.
—Doctora Barbile... Magesta... —replicó Derkhan
suavemente—. Tiene que abrir la puerta. Podemos ayudarla.
Solo abra la puta puerta. Ya.
Se produjo otro momento de duda, pero entonces la
doctora quitó la cerradura y abrió la puerta con un quejido.
Derkhan estaba a punto de aprovechar para entrar de un
empujón, pero se detuvo en seco. Barbile sostenía un rifle.
Presentaba un aspecto de horrible incomodidad con él, pero,
por poca práctica que tuviera, el arma seguía apuntada hacia
su estómago.
—No sé quiénes son... —comenzó Barbile reluctante.
Pero antes de que pudiera seguir, el enorme amigo de
Lemuel, el señor X, dio un fácil paso alrededor de Derkhan,
aferró el rifle y deslizó el canto de la mano sobre el
mecanismo de disparo, bloqueando el paso del martillo.
Barbile comenzó a gritar y apretó el gatillo, provocando un
leve siseo de dolor del señor X cuando el metal percutió en
su carne. Tiró hacia atrás del rifle y envió a la doctora
volando hacia las escaleras a su espalda.
Mientras se sacudía y trataba de ponerse en pie, el gigante
entró en la casa.
Los demás lo siguieron. Derkhan no protestó ante el
tratamiento. Lemuel tenía razón. No disponían de tiempo.
El señor X sujetaba con paciencia a la mujer, que se
sacudía a un lado y a otro, emitiendo terribles gañidos desde
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