Page 479 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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de la pared—. No sigo las noticias. Tenía una reunión
programada con él hace unos días, y cuando no apareció temí
de verdad que... no sé, que me hubiera denunciado. —
Probablemente lo haya hecho, pensó Derkhan, guardando
silencio—. Y entonces oí rumores sobre lo que había pasado
en la Perrera cuando la milicia aplastó aquellos disturbios...
No fueron unos putos disturbios, estuvo a punto de gritar
Derkhan, aunque se controló. Fuera cual fuera la razón que
Magesta Barbile había tenido para darle información a Ben,
la disidencia política, desde luego, no era una de ellas.
—Y entonces esos rumores... —siguió la doctora—.
Bueno, sumé dos y dos, ¿sabe? Y entonces... y entonces...
— ¿Y entonces te escondiste? —preguntó Derkhan.
Barbile asintió.
—Mira —dijo Isaac de repente. Había estado callado hasta
entonces, con el rostro reflejando una gran tensión—. ¿Es
qué no lo sientes, coño? ¿Es que no lo paladeas? —pasó sus
manos, como garras, por la cara, como si el aire fuera algo
tangible que pudiera aferrar y manipular—. Es como si el
maldito aire nocturno se hubiera vuelto rancio. Ey, puede que
sea una simple coincidencia, pero, de momento, todas las
cosas malas que han sucedido en el último mes parecen
relacionadas en una puta conspiración, y me apuesto los
huevos a que esta no es la excepción.
Se inclinó, acercándose a la patética figura de Barbile. Ella
lo miró, acobardada y asustada.
—Doctora Barbile —dijo él con tono neutro—: algo que
come mentes... incluyendo la de mi amigo; un asalto de la
milicia contra el Renegado Rampante; el mismo aire a
nuestro alrededor, convertido en una sopa podrida... ¿Qué
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