Page 478 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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detrás de la mano que le cubría la boca. Tenía los ojos muy
abiertos por la histeria y el miedo.
—Por los dioses —susurró Isaac—. ¡Cree que vamos a
matarla! ¡Para!
—Magesta —dijo Derkhan en alto, cerrando la puerta de
una patada sin mirar atrás—. Magesta, cálmate. No somos la
milicia, si es lo que crees. Soy amiga de Benjamín Flex.
Ante aquello, Barbile abrió aún más los ojos y su
resistencia remitió.
—Bien —siguió Derkhan—. Benjamín ha sido detenido.
Supongo que ya lo sabes. —Barbile la miró y asintió con la
cabeza. El enorme empleado de Lemuel probó a quitarle la
mano de la boca. No gritó.
—No somos la milicia —repitió Derkhan lentamente—.
No vamos a llevarte como se lo llevaron a él. Pero tú sabes...
sabes que, si nosotros hemos podido dar contigo, si hemos
descubierto quién era el contacto de Ben, ellos también
podrán.
— Yo... por eso... —Barbile miró el rifle. Derkhan asintió.
— Muy bien, Magesta, atiende —dijo. Hablaba con gran
claridad, clavando su mirada en la de Barbile—. No tenemos
mucho tiempo... ¡suéltala, joder! No tenemos mucho tiempo,
y creemos que sabes exactamente lo que está pasando. Está
sucediendo algo muy, muy raro, y muchos de los hilos
convergen en ti. Déjame sugerir algo. ¿Por qué no nos llevas
arriba antes de que venga la milicia, y nos los explicas todo?
— Si hubiera sabido lo de Flex... —dijo la doctora. Estaba
echa un ovillo sobre el sofá, con una taza de té frío en la
mano. A su espalda, un gran espejo ocupaba la mayor parte
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