Page 527 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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Aún no había oscurecido por completo. Rostros alarmados
y curiosos se asomaban por las ventanas de toda la vía.
Rudgutter los ignoró. Alejó el embudo de hierro de su boca
y se giró hacia Eliza Stem-Fulcher, con el ceño arrugado por
la preocupación.
—Esto es un espantoso desorden —dijo. Ella asintió—.
Pero, por ineficaz que sea, la milicia no puede ser derrotada.
Lamentablemente, algunos oficiales morirán, pero no hay
modo de que der Grimnebulin y sus cohortes salgan de aquí.
—De repente se sintió molesto por los rostros nerviosos
asomados a las ventanas.
Alzó el amplificador y volvió a gritar. — ¡Regresen a sus
casas de inmediato!
Se produjo un gratificante frufrú de cortinas. Rudgutter se
echó hacia atrás y observó cómo el almacén se estremecía.
Lemuel despachó al otro soldado de un elegante y
cuidadoso disparo. Isaac arrojó su mesa escaleras abajo y
alcanzó con ella a dos oficiales que trataban de aprehenderlo,
mientras él continuaba con su bombardeo químico.
Yagharek lo ayudaba bajo su dirección, duchando a los
atacantes con mezclas nocivas.
Pero aquello no era, no podía ser, más que valentía
condenada. Había demasiados soldados. Ayudaba que no
estuvieran preparados para matar, porque Isaac, Lemuel y
Yagharek no estaban constreñidos del mismo modo. Isaac
estimó que habían caído cuatro oficiales: uno de un disparo,
otro con el cráneo aplastado, y dos más por las aleatorios
reacciones químico-taumatúrgicas. Pero no podía durar. La
milicia avanzaba hacia Lemuel desde detrás de sus escudos.
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