Page 542 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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nuestra gran ciudad estado». —Depositó el papel en la mesa

            mientras Stem-Fulcher se encogía de hombros y se disponía

            a  contestar.  La  cortó,  frotándose  los  ojos  con  exasperado

            agotamiento  —.  Ya  habéis  leído  el  informe  del  inspector
            Tormlin, de «Sally». Según Serachin, que en estos momentos

            se  recupera  bajo  nuestras  atenciones,  der  Grimnebulin

            asegura disponer de un prototipo funcional de alguna clase

            de máquina de crisis. Todos comprendemos la gravedad de

            esto. Bien... nuestros buenos empresarios lo han descubierto.

            Como  podéis  imaginar,  todos  ellos,  en  especial  el  señor

            Penton,  están  más  que  deseosos  de  poner  fin  a  estas

            «absurdas afirmaciones» lo antes posible. Nos aconsejan que

            destruyamos  de  forma  sumaria  cualquier  ridículo  «falso
            motor» que el señor Grimnebulin haya podido fabricar para

            engañar a los crédulos. —Lanzó un suspiro y alzó la mirada

            —. Hacen alguna mención de los generosos fondos que han

            proporcionado al gobierno y al partido del Sol Grueso a lo

            largo de los años. Ya tenemos nuestras órdenes, señoras y

            señores. No les hacen ninguna gracia las polillas asesinas, y

            les gustaría ver capturados a esos peligrosos animales. Pero,
            aunque  no  es  muy  sorprendente,  lo  que  los  cabrea  es  la

            posibilidad de la energía de crisis. Anoche registramos de

            arriba abajo el almacén, y no encontramos señal alguna de

            esa clase de aparato. Tenemos que considerar la posibilidad

            de que Grimnebulin esté equivocado o haya mentido. Pero,

            en caso de que no sea así, debemos tener también en cuenta

            que puede que se llevara anoche con él su máquina y sus

            notas. —Lanzó un pesado suspiro —. Con la Tejedora.

                Stem-Fulcher habló con cuidado.


                —  ¿Aún  no  comprendemos  lo  que  ha  sucedido?  —




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