Page 546 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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saben que no pueden dormir por la noche por miedo a los
sueños. Estamos trazando un mapa con los principales
puntos de las pesadillas para ver si logramos dar con algún
patrón, rastrear a las polillas de algún modo. Durante la
última semana se han cometido multitud de crímenes. Nada
grande o planeado: los ataques repentinos, los asesinatos
pasionales, las peleas. Los nervios están a flor de piel. La
gente está asustada y paranoica. — Cuando el silencio se
aposentó unos instantes, prosiguió su exposición—. Esta
mañana debería haber recibido usted los frutos de algunas de
nuestras labores científicas. He pedido a nuestro equipo de
investigación que construya un casco que detenga la
filtración de hez onírica durante el sueño. Tendrá un aspecto
ridículo mientras duerme, pero al menos podrá descansar. —
Se detuvo. Rudgutter parpadeaba rápidamente— ¿Cómo
están sus ojos?
El alcalde negó con la cabeza.
— Van — respondió triste —. Somos incapaces de
solventar el problema del rechazo. Creo que ya es hora de un
nuevo juego.
Ciudadanos de mirada cansina marchaban al trabajo.
Estaban hoscos y poco cooperativos.
En los muelles de Arboleda no se mencionaba la huelga
aplastada. Las heridas de los estibadores vodyanoi
comenzaban a diluirse, y sacaban los cargamentos hundidos
de las aguas sucias como siempre habían hecho. Dirigían los
barcos por los angostos espacios de las orillas. Murmuraban
en secreto acerca de la desaparición de los líderes sindicales.
Sus camaradas humanos observaban a los xenianos
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