Page 547 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
P. 547

derrotados con una mezcla de emociones.

                Los  gruesos  aeróstatos  patrullaban  los  cielos  sobre  la

            ciudad como una infatigable, torpe amenaza.


                Las discusiones saltaban con extraña facilidad. Las peleas

            eran comunes. La miseria nocturna se extendía y afectaba a
            sus víctimas desde el mundo de la vigilia.


                En la Refinería Blecky de Gran Aduja, un exhausto gruista

            sufría la alucinación de uno de los tormentos que le habían

            robado el sueño la noche anterior. Temblaba lo suficiente

            como para afectar a los controles del aparato, y la inmensa

            máquina de vapor liberó un cargamento de hierro fundido un
            segundo antes de lo debido, derramaba un torrente de metal

            al  blanco  sobre  los  labios  del  contenedor  a  la  espera  y

            salpicaba a los trabajadores como una máquina de asedio.

            Los gritos quedaron consumidos por la despiadada cascada.

                En  lo  alto  de  los  desiertos  obeliscos  de  hormigón  de

            Salpicaduras,  los  garuda  de  la  ciudad  encendían  grandes

            fuegos por la noche. Golpeaban sus gongs y sus cacerolas,

            gritando obscenas canciones y lanzando chillidos estridentes.

            Charlie, el gran hombre, les dijo que así impedirían que los

            espíritus  malvados  de  la  ciudad  visitaran  las  torres.  Los

            monstruos voladores. Los demonios que habían acudido a

            Nueva Crobuzon para sorber el cerebro de los vivos.

                Las roncas reuniones en los cafés de los Campos Salacus

            eran más calmadas.

                Las  pesadillas  empujaban  a  algunos  artistas  a  frenesíes

            creativos.  Se  planeaba  una  exposición,  Despachos de una

            ciudad turbada, que pretendía mostrar el arte, la escultura, la

            música inspirada por la epidemia de pesadillas que engullía

            la ciudad.


                                                           546
   542   543   544   545   546   547   548   549   550   551   552