Page 556 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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Barbile... — Derkhan quedó boquiabierta y asintió,
reluctante—. ¿Qué fue lo que dijo? « Me ha catado...». Mi
gusano tiene que haberse sentido todo el rato tentado por mi
mente... Ya me ha catado... Debe de estar cazándome.
Derkhan lo observaba fijamente.
— No conseguirás perderle el rastro, Isaac —dijo en voz
baja—. Tenemos que matarlo.
Había dicho « tenemos ». La miró agradecido.
— Antes de formular planes — siguió ella—, hay otra
cosa. Un misterio. Algo de lo que quiero una explicación. —
Hizo un gesto hacia la otra repisa, en la oscuridad de la
cámara. Isaac escudriñó con atención la suciedad fuliginosa.
Apenas alcanzaba a distinguir una forma inmóvil.
La reconoció al instante. Recordó su extraordinaria
intervención en el almacén. Su respiración se aceleró.
—No habla, ni escribe, ni nada así —dio Derkhan —.
Cuando nos dimos cuenta de que estaba con nosotros,
tratamos de que hablara para descubrir lo que había hecho,
pero nos ignoró por completo. Creo que ha estado
esperándote.
Isaac se acercó al borde de la repisa.
— Es poco profunda —dijo Derkhan a su espalda. Isaac
descendió a la fría y acuosa porquería de las cloacas. Le
llegaba a la altura de las rodillas. Avanzó sin pensar,
ignorando la espesa hediondez que lamía sus piernas. Vadeó
el mucilaginoso puré de excremento hasta la otra repisa.
A medida que se acercaba, el inmóvil habitante de aquel
espacio oscuro zumbó ligeramente e incorporó su cuerpo
maltrecho tanto como pudo. Había muy poco espacio.
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