Page 584 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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Yagharek, para sorpresa del científico, también se había
marchado.
Derkhan recordaba. Se castigaba por llorar sin parar, por
empeorar sus sentimientos, pero no era capaz de detenerse.
Le habló a Isaac de sus conversaciones de madrugada con
Lin, de sus discusiones sobre la naturaleza del arte.
Él era más reservado. Jugaba sin pensar con los trozos de
su motor de crisis. No detenía la cháchara de Derkhan, sino
que en ocasiones injertaba algún recuerdo propio. Su mirada
estaba perdida. Se recostó apático contra la pared de madera.
Antes que Lin, la amante de Isaac había sido Bellis;
humana, como todas sus anteriores compañeras de lecho.
Bellis era alta y pálida, y se pintaba los labios de púrpura.
Era una brillante lingüista que se había cansado de lo que
bautizó como la «bulliciosidad» de Isaac y le rompió el
corazón.
Entre Bellis y Lin había habido cuatro años de putas y
aventuras breves. Había acabado con todo ello un año antes
de conocer a Lin. Una noche fue a Mama Sudd y tuvo que
soportar una horrenda conversación con la joven prostituta a
la que había contratado. Había hecho un comentario casual
alabando a la amigable y maternal madame, que trataba bien
a las chicas, y se sintió perturbado al ver que sus opiniones
no eran compartidas. Al final la cansada prostituta había
saltado, olvidando que se trataba de un cliente, y le había
dicho lo que pensaba de la mujer que alquilaba sus orificios
y que le dejaba quedarse tres estíveres de cada shekel que
ganaba.
Aturdido y avergonzado, Isaac se había marchado sin
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