Page 580 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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— ¿Por qué conservarla con vida? —dijo—. No... no tiene

            sentido. Ella es... una complicación añadida, nada más. Es...

            es más fácil disponer de las cosas. Ha hecho lo que tenía que

            hacer —dijo de repente más fuerte, levantando la mano para
            gesticular—. Quiere que vayas a él. Quiere venganza, y que

            hagas  lo  que  él  desea.  Solo  pretende  que  vayas  allí...  sin

            importar cómo. Y si la mantiene con vida, hay una ligera

            posibilidad de que le dé problemas. Pero si... si te la muestra

            como cebo, irás a por ella sin importar las consecuencias. No

            importa  que  esté  viva  o  que  no  lo  esté.  —Estaba

            apesadumbrado—. No hay motivo alguno para no haberla

            matado.  Está  muerta,  Isaac...  Está  muerta.  La  mirada  del

            científico  comenzaba  a  vidriarse;  Lemuel  habló  con
            rapidez—.  Y  voy  a  decirte  una  cosa:  el  mejor  modo  de

            cobrarte venganza es mantener a esas polillas lejos de manos

            de Motley. Ya sabes que no las va a matar. Las mantendrá

            con vida para sacarles más mierda onírica.

                Isaac comenzó a recorrer con furia la habitación, gritando

            y  negando  los  hechos,  ora  rabioso,  ora  desdichado,  ora

            furibundo, ora incrédulo. Se acercó a Lemuel y comenzó a

            suplicarle  incoherente,  tratando  de  convencerlo  de  que  se

            equivocaba. El hampón no podía soportar aquellas súplicas.

            Cerró los ojos y habló por encima del balbuceo desesperado.

                — Si vas a por él, Lin seguirá muerta... y tú también.


                Los  sonidos  de  Isaac  se  secaron.  Se  produjo  un  largo

            momento de silencio, mientras Isaac esperaba tembloroso.

            Miró el cadáver de Lucky Gazid; a Yagharek en silencio,
            oculto bajo su capucha en una esquina de la habitación; a

            Derkhan  cerca  de  él,  sus  propios  ojos  llorosos;  a  Lemuel

            observándolo nervioso. Lloró desconsolado.




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