Page 583 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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la milicia. Había dos cuerpos medio escondidos entre los
arbustos que rodeaban la biblioteca. El primero era el de una
joven callejera, desangrada hasta morir por las heridas de
dientes en el cuello. Sobre ella se encontraba el cuerpo enjuto
de un residente bien conocido de la zona, propietario de una
pequeña y pujante fábrica textil. Su boca y su mentón estaban
cubiertos por la sangre de la chica. Sus ojos sin vida miraban
al sol. No estaba muerto, pero su mente había desaparecido.
Algunos extendieron la noticia de que Andrew St. Kader
no era lo que parecía; otros muchos, la asombrosa verdad de
que aun los vampiros eran presa de los ladrones de mentes.
La ciudad se encogió. ¿Eran todopoderosos aquellos agentes,
aquellos gérmenes o espíritus, aquella enfermedad, aquellos
demonios? ¿Era posible derrotarlos?
Había confusión y miedo. Algunos ciudadanos enviaron
cartas a los pueblos de sus padres, haciendo planes para dejar
Nueva Crobuzon y marchar a las colinas y valles al sur y al
este. Pero, para muchos millones, no había sitio donde huir.
Durante el tedioso calor diurno, Isaac y Derkhan se
refugiaron en la pequeña cabaña.
Cuando llegaron, vieron que el constructo ya no se
encontraba donde lo habían dejado. No había señal de él por
ninguna parte.
Lemuel se marchó a ver si conseguía contactar con sus
camaradas. No le gustaba la idea de aventurarse estando en
guerra con la milicia, pero menos aún el sentirse aislado.
Además, pensó Isaac, a Lemuel no le agradaba presenciar su
desdicha y la de Derkhan.
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