Page 587 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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el agua. Las campanas de las iglesias tañían intermitentes y

            poco sinceras plegarias a Palgolak y Solenton. Los ríos fluían

            hacia el este.

                Isaac  y  Derkhan  alzaron  la  mirada  cuando  Yagharek

            regresó  a  últimas  horas  de  la  tarde;  su  capa  con  capucha

            desteñía bajo la luz abrasadora. No dijo dónde había estado,

            pero  trajo  comida  que  los  tres  compartieron.  Isaac  se

            recompuso. Aplacó la angustia y endureció su expresión.

                Tras  interminables  horas  de  monótona  luz,  las  sombras

            cubrieron  el  rostro  de  las  montañas.  Las  fachadas

            occidentales de los edificios se tiñeron de un rosa resbaladizo

            antes de que el sol se ocultara tras las cumbres. Las lanzas de

            despedida  de  la  luz  se  perdieron  en  la  roca  del  Paso  del

            Penitente.  El  cielo  quedó  iluminado  durante  largo  rato
            después  de  morir  el  sol.  Aún  estaba  oscureciendo  cuando

            volvió Lemuel.


                —He comunicado nuestra situación a algunos colegas —

            explicó—. Pensé que sería un error hacer planes fijos hasta
            que  veamos  qué  nos  encontramos  esta  noche  en  nuestra

            reunión en el Meandro Griss, pero puedo conseguir algo de

            ayuda aquí y allá. Estoy usando algunos favores. Al parecer,

            hay  algunos  aventureros  en  la  ciudad  que  aseguran  haber

            liberado a los trogs de las ruinas de Tashek Rek Hai. Podrían

            aceptar trabajar para nosotros por algo de pasta.

                Derkhan  alzó  la  mirada,  la  expresión  torcida  por  el

            desagrado. Se encogió infeliz de hombros.


                —Sé que son de las gentes más duras de Bas-Lag —dijo

            lentamente. Tardó unos instantes en devolver su mente al
            asunto—. Pero no confío en ellos. Buscadores de emociones.

            Cortejan  el  peligro,  y  por  lo  general  no  son  más  que



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