Page 588 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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profanadores de tumbas sin escrúpulos. Cualquier cosa por
algo de oro y experiencias. Y sospecho que, si les dijéramos
lo que intentamos, se resistirían a participar. No sabemos
cómo combatir a esas polillas.
—Vale, Blueday —dijo Lemuel—. Pero yo ya te digo que
aceptaré lo que sea. ¿Sabes a qué me refiero? Veamos lo que
pasa esta noche. Después podremos decidir si contratar o no
a esos delincuentes. ¿Qué dices, Isaac?
Isaac alzó lentamente la vista y enfocó la mirada. Se
encogió de hombros.
—Son escoria —dijo—. Pero si hacen el trabajo...
Lemuel asintió.
— ¿Cuándo salimos?
Derkhan consultó el reloj.
—Son las nueve. Falta una hora. Deberíamos dejar media
hora para llegar allí, por si las moscas. —Se giró y miró por
la ventana el cielo sombrío.
Las cápsulas de la milicia volaban a toda prisa con un
zumbido de los raíles. Unidades especiales se estacionaban
por toda la ciudad, portando extrañas mochilas llenas de
equipo voluminoso, raro, oculto bajo el cuero. Cerraban las
puertas a sus descontentos colegas en las torres y aguardaban
en cámaras ocultas.
En los cielos había más dirigibles de lo habitual. Se
llamaban los unos a los otros a bocinazos, atronando saludos
vibratorios.
Transportaban cargamentos de oficiales que comprobaban
sus enormes armas y sus espejos.
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