Page 67 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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El garuda volvió a apartar la mirada.

                —Quizá hayas volado en un globo, Grimnebulin. Quizá

            hayas mirado los tejados, la tierra. Yo crecí cazando desde

            los cielos. Los garuda somos un pueblo cazador. Llevamos

            nuestros arcos y lanzas y largos látigos, y surcamos el aire de

            los  pájaros,  el  terreno  de  caza.  Eso  es  lo  que  nos  hace

            garudas. Mis pies no están hechos para caminar por vuestros

            suelos,  sino  para  cerrarse  sobre  cuerpos  pequeños  y

            destrozarlos.  Para  aferrarse  a  árboles  secos,  y  a  salientes

            rocosos entre la tierra y el sol.

                Hablaba  como  un  poeta.  Su  vocalización  era  horrenda,

            pero su lengua era la de las épicas y relatos que había leído,

            la oratoria curiosa y elevada de alguien que había aprendido

            una lengua a partir de libros antiguos.

                —El vuelo no es un lujo, sino lo que me hace un garuda.

            Mi piel se echa a temblar cuando contemplo los tejados que

            me constriñen. Quiero ver esta ciudad desde los cielos antes

            de abandonarla, Grimnebulin. Quiero volar no una vez, sino
            siempre que lo desee. Quiero que me devuelvas el vuelo.


                Yagharek  se  desabrochó  la  capa  y  la  arrojó  al  suelo.

            Observó a Isaac avergonzado y desafiante. El humano sofocó

            un gemido.

                Yagharek carecía de alas.


                Atado  alrededor  de  la  espalda  portaba  un  intrincado

            armazón  de  puntales  de  madera  y  tiras  de  cuero  que  se
            bambolearon  torpes  al  girarse.  Dos  grandes  planchas

            labradas surgían de una especie de jubón de cuero bajo sus

            hombros, sobresaliendo por encima de la cabeza, donde se

            articulaban  y  bajaban  hasta  las  rodillas,  imitando  la

            estructura ósea de unas alas. No había ni piel ni plumas, ni


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