Page 677 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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Las calles de Piel del Río ascendían poco a poco hacia el
Invernadero. Las casas eran viejas y altas, con estructuras de
madera carcomida y paredes de yeso húmedo. Cada lluvia
las saturaba y ampollaba, haciendo caer placas de pizarra
desde los techos apuntados al disolverse los clavos oxidados.
Todo el distrito parecía sudar ante aquel lento calor.
La parte meridional era indistinguible del Tábano, una
circunscripción adyacente. Se trataba de un lugar barato y no
demasiado violento, multitudinario, por lo general amable.
Era una zona híbrida, con una gran mayoría humana y
pequeñas colonias de vodyanoi junto al tranquilo canal,
algunos pocos cactos proscritos y solitarios, incluso una
pequeña colmena khepri de dos calles, una rara comunidad
tradicional lejos de Kinken y Ensenada. El sur de Piel del Río
también era hogar de los pocos miembros de las razas más
exóticas. Había una tienda regida por una familia hotchi en
la avenida Bekman, enromadas cuidadosamente sus espinas
para no intimidar a sus vecinos. Había un indigente llorgiss
con su cuerpo de barril lleno de alcohol, trastabillando por
las calles sobre tres piernas inestables.
Pero el norte era muy diferente. Era más tranquilo, más
apagado. Era la reserva de los cactos.
Grande como era el Invernadero, no podía contener a
todos los cactos de la ciudad, ni siquiera a aquellos que
honraban la tradición. Al menos dos tercios del pueblo cacto
de Nueva Crobuzon vivían fuera del vidrio protector. Se
apiñaban en los barrios bajos de Piel del Río y otros pocos
distritos en lugares como Siriac y el Parque Abrogate. Pero
Piel del Río era el centro de su ciudad, y allí se mezclaban en
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