Page 712 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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Isaac no dudaba de que, para los cactos de la cúpula, la dieta
regular de pesadillas sería aliñada aquella noche con
extraños ruidos metálicos, como si una amenaza mecánica
recorriera las calles.
A Isaac le resultaba profundamente inquietante caminar
bajo la bóveda. Aun con las adiciones de piedra roja y las
luces de las antorchas, las calles parecían más o menos
normales; podían encontrase en cualquier parte de la ciudad.
Pero extendiéndose sobre ellos, curvándose hacia el interior
de horizonte a horizonte, envolviendo el mundo como un
cielo claustrofóbico, el enorme domo lo definía todo.
Destellos de luz llegaban desde el exterior, retorcidos por el
grueso cristal, inciertos y vagamente amenazadores. La
celosía negra de hierro que sostenía los paneles envolvía la
ciudad como una red, como una vasta telaraña.
Ante aquel pensamiento, sintió en repentino escalofrío.
Lo asaltó una vertiginosa incertidumbre.
La Tejedora estaba cerca, en algún sitio.
Vaciló mientras corría y miraba arriba. Había visto el
mundo como una telaraña durante una fracción de segundo,
había vislumbrado la red global en sí misma y había
presentido la proximidad de aquel poderoso espíritu
arácnido.
— ¡Isaac! —susurró Derkhan, pasando a su lado. Lo
arrastró hacia ella. Se había quedado quieto en medio de la
calle, mirando hacia arriba, intentando desesperadamente
encontrar un camino de vuelta a la consciencia. Trató de
susurrarle, de hacerle saber lo que había descubierto mientras
trastabillaba hacia ella, pero no podía ser claro y ella no
escucharía. Derkhan lo arrastró a través de las calles oscuras.
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