Page 717 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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Posó con cuidado su pie cubierto de garras sobre las manos
de Shadrach y se incorporó. El aventurero alzó al garuda de
huesos huecos con facilidad. Yagharek arrojó su capa sobre
la llama pegajosa, que se apagó con una breve humareda
negra. Las sombras cayeron sobre ellos como predadores.
Bajó al suelo y Shadrach se movió rápidamente a la
izquierda, hacia otra llama que iluminaba el callejón sin
salida en el que se encontraban. Repitieron la operación hasta
que la pequeña trinchera quedó anegada con tinieblas.
Cuando hubo terminado, Yagharek abrió su capa
arruinada, chamuscada y manchada de alquitrán. Se detuvo
un instante antes de arrojarla a un lado. Con su camisa sucia,
tenía un aspecto diminuto y triste. Sus armas colgaban a la
vista.
—Moveos hacia las sombras más profundas —susurró
Tansell con voz agradecida. De nuevo, la boca de
Pengefinchess imitó la suya, sin emitir sonido alguno.
Shadrach dio un paso atrás, encontró un pequeño nicho en
el ladrillo, arrastró a Yagharek y a Isaac con él, y se pegó a
la vieja pared.
Se arrodillaron, se acomodaron y permanecieron quietos.
Tansell movía con rigidez el brazo izquierdo mientras
balanceaba el extremo de un carrete de cobre hacia ellos.
Shadrach cogió la punta con facilidad y la enroscó alrededor
de su cuello, y luego hizo lo mismo con sus compañeros
antes de volver a la oscuridad. En el otro extremo, Isaac vio
que el cable estaba adosado a una máquina de mano, una
especie de motor de cuerda. Tansell liberó el retentor y la
inercia activó el mecanismo, que empezó a sacudirse.
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