Page 709 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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— ¿Lo viste? —preguntó Derkhan—. Acabábamos de
subir. Nos llevó una eternidad llegar hasta el maldito
alcantarillado, no dejábamos de oír cosas... —sacudió la
cabeza ante el recuerdo—. Salimos por un pozo en una calle
cercana. ¡Fue el caos, el caos más absoluto! Todas las
patrullas corrían hacia el templo y vimos... esa luz. Nos
resultó muy sencillo llegar hasta aquí. A nadie le
interesábamos... En realidad no vimos lo que sucedió —
concluyó.
Yagharek inspiró profundamente.
—Las polillas están aquí —dijo—. He visto su nido.
Puedo llevaros allí.
El grupo estaba electrizado.
— ¿Y esos malditos cactos no saben dónde andan? —
preguntó Isaac. Yagharek negó con la cabeza (un gesto
humano, el primero que había aprendido).
—No saben que las polillas duermen en sus casas. Los oí
gritar: creen que entran para atacarlos. Creen que son
intrusos del exterior. No... —se detuvo, pensando en la
escena aterrada sobre el templo solar, en los ancianos sin
cascos, en los valientes y estúpidos soldados cargando
escaleras arriba, con la suerte suficiente como para no
haberse encontrado con los monstruos, librándose de una
muerte sin sentido—. No tienen ni idea de cómo enfrentarse
a las polillas.
La ondina de Pengefinchess se desplazaba bajo la camisa,
humedeciendo la piel, limpiándola del polvo y la suciedad
hasta dejarla incongruentemente limpia.
—Tenemos que encontrar su nido —dijo Yagharek—.
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