Page 708 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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trinchera se mantuviera anegada desde el exterior. El agua se
filtraba por la piedra avejentada hasta detenerse, espesa,
sucia, atracada de cosas muertas, como un caldo coagulado
de podredumbre.
Yagharek podía olerlo mientras se arrastraba lentamente
hacia los tocones de muro que se alzaban de la arquitectura
rota. Los gritos proseguían en las calles del Invernadero. La
atmósfera estaba cuajada de estúpidas demandas de acción.
Estaba a punto de pararse para esperar a Shadrach y los
demás, cuando vio los montones de ladrillo desmenuzado
alzarse a su alrededor. Las piezas caían al suelo como una
pequeña lluvia. Isaac y Shadrach, Pengefinchess y Derkhan
y Lemuel y Tansell aparecieron cubiertos de polvo cerámico.
Yagharek reparó en que una pila de cables y cristal tras ellos
eran otros dos constructos, que avanzaban para unirse a sus
compañeros.
Durante un instante, nadie habló. Entonces Isaac se acercó
a él, dejando caer polvo y suciedad. El moco de las cloacas
que cubría sus ropas estaba ahora adornado por restos de
escombro y cemento. Su casco, otro como el de Shadrach,
complejo y de aspecto mecánico, se bamboleaba absurdo en
su cabeza.
—Yag —dijo en bajo—. Me alegro de verte, viejo.
Genial... estás bien. —tomó la mano de Yagharek y el
garuda, desconcertado, no se alejó del contacto.
Se sentía emerger de una ensoñación de la que no había
sido consciente, mirando a su alrededor, viendo a Isaac y a
los otros claramente por primera vez. Sintió una tardía oleada
de alivio. Estaban sucios y arañados, pero nadie parecía
herido.
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