Page 722 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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gateando hacia el otro lado.
Se reagruparon junto a las escaleras.
—Esta sección es más fácil —explicó Shadrach—. No hay
nadie en la planta superior, solo es el techo de esta. Más
arriba... está la guarida de las polillas.
Antes de que llegaran a la siguiente planta, Isaac tiró de
Shadrach para detenerlo; observado por sus dos compañeros,
volvió a susurrar a uno de los monos. Retuvo al mercenario
mientras el autómata se arrastraba con mecánico sigilo
escaleras arriba y desaparecía en la sala oscura que había más
allá.
Contuvo el aliento. Tras un minuto, el constructo emergió
y agitó el brazo con torpeza, indicándoles que subieran.
Ascendieron lentamente hasta un alargado y desierto
ático. Una ventana sin cristal, con el marco cuajado de
extrañas hendiduras, daba al encuentro de las calles. A través
de aquel pequeño rectángulo entraba la luz, una pálida y
cambiante exudación de las antorchas del exterior.
Yagharek señaló lentamente la abertura.
—Por ahí. Salieron por ahí.
El suelo estaba cubierto de suciedad añeja y una gruesa
capa de polvo. Las paredes aparecían arañadas con
inquietantes diseños.
Una enojosa corriente de aire bañaba la estancia. Era un
tiro débil, casi indetectable, pero en el calor inmóvil del
domo resultaba molesto, violento. Isaac miró a su alrededor,
tratando de localizar su fuente.
La vio. Aun sudando por el calor nocturno, sintió un
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