Page 746 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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el agrietado suelo del túnel. La piedra le arañaba la piel de

            las manos y las rodillas.

                Brilló una luz tenue delante de él y avivó su marcha. Lanzó

            un  aullido  de  sorpresa  y  dolor  mientras  sus  palmas  se

            posaban sobre un pedazo de metal suave y ardiente. Titubeó,

            y tanteó delante de sí con las manos cubiertas por las mangas.

            Las paredes y el suelo y el techo estaban recubiertos por lo

            que parecía una plancha de acero de más de un metro de

            anchura. La perplejidad le arrugó el rostro. Reunió fuerzas y

            pasó lo más rápidamente que pudo sobre el metal, caliente
            como  un  caldero  al  fuego,  tratando  de  mantener  su  piel

            alejada de la superficie.


                Respiraba tan deprisa y con tanta fuerza que casi gemía.

            Se precipitó por la salida y se desplomó sobre el suelo de la
            oscura habitación en la que Yagharek esperaba.




                Isaac  perdió  el  conocimiento  durante  tres  o  cuatro

            segundos.  Cuando  volvió  en  sí,  vio  a  Yagharek  gritando

            delante de él, bailando de un pie a otro. El garuda estaba

            tenso pero parecía sereno. Controlado por completo.


                —Despierta  —escupía—.  Despierta.  —Lo  estaba
            sacudiendo por el cuello de la camisa. Isaac abrió los ojos

            por  completo.  Las  sombras  que  envolvían  el  rostro  de

            Yagharek  estaban  empezando  a  desaparecer,  advirtió.  El

            maleficio de Tansell debía de estarse disipando.

                —Estás vivo —dijo Yagharek. Su voz era seca, cortante,

            privada de emoción. Hablaba para ganar tiempo y ahorrar

            esfuerzo,  para  conservarse—.  Mientras  esperaba,  por  la

            ventana  entró  el  hocico  ciego  y  luego  el  cuerpo  de  una

            polilla.  Me  volví  y  la  observé  por  los  espejos.  Estaba


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