Page 748 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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aquí ahora mismo... tenemos que salir.
Yagharek permaneció inmóvil un momento, pensando
deprisa. Miró a Isaac y asintió.
Rehicieron sus pasos rápidamente por las oscuras
escaleras. Frenaron su marcha mientras se aproximaban al
primer piso, recordando la pareja que hablaba
tranquilamente en el cuarto, pero bajo la titilante luz que
entraba en el lugar por la puerta abierta pudieron ver que la
habitación estaba desierta. Todos los cactos que habían
estado durmiendo estaban ahora despiertos y habían salido a
las calles.
— ¡Maldita sea! —profirió Isaac—. Nos han visto, nos
han visto, joder. Toda la cúpula debe de estar bullendo.
Estamos perdiendo nuestro camuflaje.
Se detuvieron frente a la puerta principal. Isaac y
Yagharek se asomaron a la calle. Por todas partes se
escuchaba el susurro crepitante de las antorchas alzadas. Al
otro lado de la calle se encontraba el pequeño paseo en el que
esperaban sus compañeros, cuyas antorchas seguían
apagadas. Yagharek se estiró tratando de ver en la oscuridad,
pero no pudo.
Al final de la calle situada junto al muro de la cúpula, bajo
los achaparrados y tapiados restos de la casa en la que, se
percató Isaac, se encontraba el nido de las polillas asesinas,
podía verse un grupo de cactos. Frente a ellos, en el lugar en
el que la carretera se unía a otras y giraba hacia el templo y
el centro de la cúpula, pequeños grupos de guerreros cactos
corrían en todas direcciones.
—Por los dioses, deben de haber oído todo ese tumulto —
siseó Isaac—. Será mejor que nos movamos cuanto antes o
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