Page 861 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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nuevo se había convertido en guerrero y cazador.
Isaac se puso en pie y sacó su pistola. Comprobó
rápidamente que estuviera limpia y llenó la cazoleta de
pólvora, tratando de protegerla de la lluvia. Buscó a tientas
la pequeña bolsa que contenía las balas y su cuerno de
pólvora. Su corazón, se percató, solo se había acelerado
ligeramente.
Vio a Derkhan, que estaba preparándose también. Ella
sacó sus dos pistolas y las comprobó con la mirada fría.
Sobre la llanura de tejados, quince metros por debajo de
ellos, había aparecido una pequeña tropa de figuras vestidas
con uniformes oscuros. Corrían nerviosamente entre los
afloramientos de la arquitectura, haciendo traquetear sus
picas y sus rifles. Debían de ser unos doce, los rostros
invisibles tras los cascos reflectantes, equipados con
armaduras segmentadas que aleteaban contra sus cuerpos y
las sutiles insignias que indicaban su rango. Se dispersaron y
empezaron a aproximarse a la pendiente de tejados desde
diferentes ángulos.
—Oh, buen Jabber —Isaac tragó saliva—. Estamos
jodidos.
Cinco minutos, pensó, presa de la desesperación. Eso es
todo lo que necesitamos. Las polillas no podrán resistirse,
ya se están dirigiendo hacia aquí, ¿no podríais haber
tardado un poco más?
Los dirigibles seguían aproximándose más y más, pesados
e inevitables.
La milicia había llegado al extremo inferior de la ladera de
pizarra. Comenzaron a trepar, agachados, escondiéndose tras
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