Page 881 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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Isaac dejó que el cuerpo de Andrej cayera lentamente al
suelo mojado.
En el húmedo calor de la noche, un poco por encima de la
estación, la última polilla asesina daba vueltas, confusa.
Batía sus alas en complejos patrones de cuatro movimientos,
enviaba remolinos de aire en todas direcciones. Flotaba.
El untuoso pensamiento nutriente, la inimaginable
efusión, había desaparecido. El frenesí que se había
apoderado de ella, la terrible voracidad sin sentido, se había
esfumado.
Extendió la lengua y sus antenas temblaron. Había un
puñado de mentes debajo de ella pero, antes de que pudiera
atacar, la polilla sintió el burbujeo caótico de la consciencia
de la Tejedora y recordó sus agónicas batallas, y entonces
chilló de miedo y furia, retrajo el cuello y enseñó sus
monstruosos dientes.
Y entonces el inconfundible aroma de sus hermanas de
raza se arrastró hasta ella. Giró en el aire, conmocionada,
mientras percibía una, dos, tres hermanas muertas, todas sus
hermanas, cada una de ellas, destripadas, aniquiladas y
destrozadas, consumidas.
Estaba loca de dolor. Lanzó un agudo gemido ultrasónico
y describió un giro acrobático mientras enviaba pequeñas
llamadas de socorro, tratando de encontrar por el eco otras
polillas, palpando con sus antenas a través de capas de
percepción poco claras y aferrándose a cualquier cosa que
remedase una respuesta.
Estaba completamente sola.
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