Page 884 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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por qué —siseó Derkhan mientras se acercaba cojeando a
Isaac y se aferraba a él—. Muy pronto se quedará sin
munición. Esos cabrones... —hizo un gesto vago en
dirección a los oficiales medio escondidos que había debajo
de ellos— no son más que los pies planos locales encargados
de la vigilancia de los tejados. Aquellos bastardos que bajan
de los aeróstatos son las tropas de choque. Tenemos que
irnos.
Isaac bajó la mirada y se acercó con cautela a la cornisa,
pero había soldados asustados por todas partes. Mientras se
movía, restallaron balas a su alrededor. Lanzó un grito de
miedo y entonces se dio cuenta de que Mediamisa estaba
tratando de abrirles un camino.
Pero las cosas no tenían buen aspecto. Los soldados
estaban agazapados, esperando.
—Maldita sea —escupió. Se agachó y desconectó uno de
los cables del casco de Andrej, el que lo unía con el Consejo
de los Constructos, que todavía estaba tratando con todas sus
fuerzas de superar la válvula circuito y hacerse con el control
del motor de crisis. De un tirón, Isaac soltó el cable y envió
un dañino espasmo de retroalimentación y energía redirigida
al cerebro del Consejo.
— ¡Recoge toda esta mierda! —siseó a Yagharek, y señaló
los motores que abarrotaban la plataforma, manchados de
icor y lluvia acida. El garuda se apoyó sobre una rodilla y
recogió el saco—. ¡Tejedora! —dijo Isaac con urgencia, y se
aproximó dando tumbos a la enorme figura.
Miraba constantemente hacia atrás, por encima de sus
hombros, temiendo ver a algún tirador de la milicia
preparado para fulminarlo de un disparo. Sobre la lluvia, el
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