Page 885 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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sonido de unas pisadas metálicas se acercaba con un trote
ruidoso por la pendiente de tejados que había debajo de ellos.
— ¡Tejedora! —Isaac juntó las manos dando una palmada
frente a la extraordinaria araña. Los ojos multifacetados de
la Tejedora se alzaron lentamente para encontrarse con los
suyos.
Todavía llevaba el casco que la enlazaba con el cadáver de
Andrej. Estaba sumergiendo las manos en las vísceras de las
polillas asesinas. Isaac miró durante un breve instante la pila
de enormes cadáveres. Los dibujos de sus alas se habían
difuminado hasta trocarse por un pálido y monótono gris, sin
patrón o variación algunos.
—Tejedora, tenemos que irnos —susurró. La Tejedora lo
interrumpió.
...ME CANSO Y ME HAGO VIEJA Y FRÍA
MUGRIENTA Y EMPEQUEÑEZCO... decía la araña con
voz tranquila... TRABAJAS CON PRECISIÓN TE LO
CONCEDO PERO ESTE ROBO DE FANTASMAS DE MI
ALMA ME DEJA MELANCÓLICA VEO PATRONES EN
TODO INCLUSO EN ESTAS LAS VORACES QUIZÁ
JUZGO DEPRISA Y LOS GUSTOS DESLIZANTES
TITUBEAN Y ALTERAN Y NO ESTOY SEGURA... alzó un
brillante puñado de intestinos frente a los ojos de Isaac y
comenzó a apartarlos con gentiliza.
—Créeme, Tejedora —dijo Isaac con voz teñida de
urgencia—, era lo correcto. Hemos salvado la ciudad para
que tú... puedas juzgar y tejer... ahora que lo hemos hecho.
Pero tenemos que marcharnos ahora, necesitamos que nos
ayudes. Por favor. Sácanos de aquí.
—Isaac —siseó Derkhan—. No sé quiénes son esos cerdos
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