Page 960 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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alrededor de esta enormidad que hay debajo de mí. Desde

            arriba es una ciudad diferente. Los jardines ocultos se

            convierten en espectáculo para mi deleite. Los oscuros

            ladrillos son algo que uno puede sacudirse de encima, como
            el polvo. Cada edificio se convierte en una aguilera. Toda la

            ciudad puede ser tratada sin respeto, puedes posarte allá

            donde te lo dicta el capricho, manchando el aire al pasar.


                Desde el cielo, en vuelo, desde arriba, el gobierno y la

            milicia se convierten en hormigas pomposas, y la miseria en

            una apagada insignificancia pasajera, las degradaciones
            que tienen lugar a la sombra de la arquitectura no me

            conciernen.


                Siento cómo obliga el viento a mis dedos a abrirse. Me

            azota el rostro, incitador. Siento el hormigueo mientras se
            extienden los mutilados huesos de mis alas.


                Ya no volveré a hacerlo. No seré este tullido, este pájaro

            encadenado a la tierra, ni un minuto más.

                Esta media vida termina aquí, con mi esperanza.


                Puedo imaginarme con tanta fidelidad un último vuelo, un

            planeo rápido y elegante a través del aire que se abre como

            una amante perdida para darme la bienvenida...

                Deja que el viento me abrace.

                Me inclino hacia delante sobre el muro, sobre la torpe

            ciudad, hacia el aire.




                El tiempo está inmóvil. Estoy sereno. No hay un solo

            sonido. La ciudad y el aire están en calma.




                Y alzo los brazos lentamente y paso los dedos por mis


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