Page 958 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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admitirla vergüenza por tratar de anular un castigo justo.
Guardo la carta de Isaac en mis harapientas ropas sin leer
su miserable e inmisericorde despedida. No puedo asegurar
que lo desprecie. No puedo asegurar que yo hubiera actuado
de forma diferente.
Salgo de la habitación y bajo las escaleras.
Algunas calles más allá, en Salbur, un bloque de pisos de
ladrillo de quince pisos se alza sobre la parte oriental de la
ciudad. La puerta principal no puede cerrarse con llave. Es
fácil trepar sobre la cancela que supuestamente impide el
acceso al tejado plano. Ya he subido antes a este edificio.
Es un corto paseo. Me siento como si estuviera dormido.
Los ciudadanos me miran mientras paso junto a ellos. No
llevo mi capa. No creo que importe.
Nadie me detiene mientras subo al enorme edificio. En dos
de los pisos las puertas se abren con mucha ligereza
mientras subo por la traicionera escalera, y me observan
ojos demasiado ocultos en la oscuridad como para que
pueda verlos. Pero nadie me detiene y al cabo de quince
minutos estoy en el tejado.
Cincuenta metros o más. Hay muchas estructuras más
altas en Nueva Crobuzon. Pero esta es lo suficientemente
elevada como para bloquear el sol en las calles circundantes
y es de piedra y ladrillo, como algo enorme que emerge de
las aguas.
Camino junto a los escombros y las señales de las fogatas,
los detritos de los intrusos y los vagabundos. Esta noche
estoy solo aquí.
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