Page 955 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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ti. Te daré la espalda y te juzgaré. Te dejaré con tu
vergüenza, te conoceré desde dentro y pasaré a tu lado y no
te ayudaré.
...no voy a preguntarte, « ¿Cómo pudiste?». Leo y de
pronto me siento débil, débil de verdad, no como si fuera a
tambalearme y a vomitar, sino como si fuera a morirme.
Me hace llorar.
Me hace gritar. No puedo detener este sonido, no quiero
hacerlo, aúllo y aúllo y mi voz crece, me visitan recuerdos
de gritos de guerra, recuerdos de la bandada, de caza o en
la guerra, recuerdos de ululatos funerarios y chillidos de
exorcismo, pero esto no es nada de eso, este es mi propio
dolor, desestructurado, aculturado, no regulado e ilícito y
mío por completo, mi agonía, mi soledad, mi miseria, mi
culpa.
Ella me dijo que no, que Shazim se lo había pedido aquel
verano; que como aquel era su año de emparejamiento le
había dicho que sí; que quería emparejarse exclusivamente,
como regalo para él.
Me dijo que no era justo, que debería dejarla
inmediatamente, respetarla, mostrar respeto y dejar las
cosas estar.
Fue una cópula sucia, cruel. Yo solo era un poco más
fuerte que ella. Tardé mucho en someterla. Ella me mordió
y me arañó a cada instante, me golpeó con todas sus fuerzas.
Yo fui implacable.
Me encolericé. Lleno de lujuria y celos. La golpeé y entré
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