Page 153 - El Zoo De Papel Y Otros Relatos - Ken Liu
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terminados todos los libros de Los Cinco que se había
traído ya no tenía nada que hacer allí. Tampoco quería
quedarse en la cocina, donde Lin Amah estaba
guisando, porque seguro que la mujer intentaría hablar
con ella con su deficiente inglés. Lilly estaba enfadada
con Lin Amah y con sus albóndigas kòng‐uân. Sabía que
no era justo, pero no podía evitarlo. Lo que le apetecía
era salir de casa.
La lluvia que había caído ese día había refrescado el
húmedo ambiente subtropical, y Lilly se solazó con la
ligera brisa mientras caminaba. Se soltó el rizado cabello
pelirrojo de la coleta que se hacía para ir al colegio, y se
sintió a gusto con su camiseta de tirantes azul celeste y
los pantalones cortos marrón claro. Al oeste de la granja
de estilo chino que los Dyer habían alquilado, los
arrozales del pueblo se extendían en ordenadas
cuadrículas. Algunos búfalos de agua haraganeaban y
se revolcaban por el fango, rascándose suavemente la
oscura y rugosa piel del lomo con los cuernos
redondeados. A diferencia de la raza de toros
cornilargos, que Lilly conocía bien de cuando vivía en
Texas, cuyas largas y finas astas estaban peligrosamente
curvadas hacia delante como un par de sables, los de los
búfalos de agua se arqueaban hacia atrás: perfecto para
rascarse la espalda.
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