Page 156 - El Zoo De Papel Y Otros Relatos - Ken Liu
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despegar  los  ojos  de  los  largos  cuernos  curvados,


             dispuesta  a  agarrarlos  si  el  búfalo  los  utilizaba  para

             quitársela  de  encima.  La  adrenalina  le  corría  por  las

             venas,  y  estaba  decidida  a  no  soltarse  por  nada  del


             mundo.


                    En lugar de eso, el viejo búfalo, al ver interrumpida


             su siesta, se limitó a abrir un ojo y lanzar un bufido. Giró

             la  cabeza  y  miró  acusadoramente  a  Lilly  con  el  ojo

             izquierdo.  Luego  sacudió  la  testa  con  gesto  de


             desaprobación,  se  incorporó  y  comenzó  a  salir  del

             revolcadero  con  total  tranquilidad.  Montada  sobre  el

             lomo del animal, Lilly se sentía cómoda y segura, igual


             que cuando de pequeña su padre la llevaba a hombros.


                    Lilly sonrió avergonzada y le dio unas palmaditas


             en el pescuezo a modo de disculpa.



                    Se sentó relajada y lo dejó elegir su propio camino

             mientras  ella  contemplaba  las  hileras  de  espigas  de

             arroz  que  iban  quedando  atrás.  El  búfalo  alcanzó  la


             linde de los campos, donde rodeó un grupo de árboles.

             A partir de ahí, el terreno descendía hasta la orilla de un

             río, hacia el que enfiló el animal; allí había varios niños

             chinos  de  más  o  menos  la  edad  de  Lilly  que  estaban


             jugando y bañando los búfalos de agua de sus familias.

             Mientras Lilly y el búfalo se aproximaban, las risas de


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