Page 298 - El Zoo De Papel Y Otros Relatos - Ken Liu
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Durante un instante se pregunta si no le convendría
pagarse algún retoque corporal que le permitiera
trabajar más tiempo sin dolor ni fatiga. Pero no es más
que una fantasía pasajera y fugaz.
A la mayoría de la gente no le gusta las
modificaciones de mejora sin justificación médica y solo
está dispuesta a aceptarlas si son necesarias para un
determinado trabajo. El Observador no se siente
constreñido por esas consideraciones sentimentales
sobre la integridad o «naturalidad» corporal. A él no le
gustan esos retoques porque la dependencia de los
mismos le parece un signo de debilidad. Él va a derrotar
a sus enemigos con su cerebro, y con la ayuda de la
planificación y la previsión. No necesita depender de
máquinas.
Aprendió a hurtar, y luego a robar, y finalmente a
matar por dinero. Aunque en realidad el dinero era
secundario, no era más que un medio para alcanzar un
fin. Lo que anhelaba era el control. El único hombre al
que había asesinado era abogado, alguien que se ganaba
la vida mintiendo. Mentir le había proporcionado
dinero, y el dinero le había revestido de poder, hacía
que la gente se doblegara ante él, le sonriera y hablara
con tono respetuoso. El Observador había disfrutado el
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