Page 346 - El Zoo De Papel Y Otros Relatos - Ken Liu
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nunca podrá atraparlo. Y ella sigue sin poder utilizar las
piernas.
Carrie ve a Ruth con la pistola y grita:
—¡No quiero morir! ¡Dios mío! ¡Dios mío!
—La soltaré cuando esté a salvo —dice él,
manteniendo la cabeza oculta detrás de la de ella.
Ruth aferra la pistola con manos temblorosas. Por
entre las oleadas de náuseas y el martilleo del pulso en
los oídos se esfuerza por considerar qué es lo que va a
suceder a continuación. La policía está de camino y
posiblemente llegue en cinco minutos. ¿No es probable
que él la suelte en seguida con objeto de ganar algo más
de tiempo para escapar?
El hombre retrocede otros dos pasos; Carrie ya no
patalea ni se resiste, sino que se esfuerza para que sus
pies embutidos en las medias no resbalen sobre el suelo
liso, en un intento por cooperar con él. Aunque sigue sin
ser capaz de contener el llanto.
Mamá, ¡no dispares! Por favor, ¡no dispares!
¿O es más probable que una vez fuera de la
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