Page 59 - COELHO PAULO - El Demonio Y La Srta Prym 4.RTF
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divide en cuatro, y cada uno de los fragmentos
sigue en direcciones distintas, destruyendo con
violencia todo lo que encuentra a su paso:
riñones, corazón, hígado, pulmones. Cada vez que
roza algo resistente, como una vértebra, se desvía
de nuevo, generalmente arrastrando consigo
fragmentos afilados y músculos destrozados, hasta
que finalmente consigue salir. Cada uno de los
cuatro orificios de salida es casi tan grande como
un puño, y la bala aún tiene fuerza suficiente
para esparcir por la sala los pedazos de fibra,
carne y huesos que se le han adherido mientras
recorría el interior del cuerpo.
»Todo eso sucede en menos de dos segundos; dos
segundos para morir no parece mucho, pero el
tiempo no se mide de esta manera. Espero que lo
comprendas.
Chantal asintió con la cabeza.
-Dejé mi empleo a finales de aquel año. Vagué
por los cuatro costados de la Tierra, llorando a
solas mi dolor, preguntándome a mí mismo cómo es
posible que el ser humano sea capaz de tanta
maldad. Perdí lo más importante que tenemos las
personas: la fe en el prójimo. Reí y lloré por la
ironía de Dios, al demostrarme, de una manera tan
absurda, que yo era un instrumento del Bien y del
Mal.
»Toda mi compasión fue desapareciendo, y hoy en
día mi corazón está seco; tanto me da vivir o
morir. Pero antes, en nombre de mi mujer y mis
hijas, necesito comprender qué pasó durante ese
cautiverio. Comprendo que se pueda matar por odio
o por amor, pero, ¿sin ningún motivo, sólo por
negocios?
»Tal vez esto te parezca ingenuo, al fin y al
cabo, la gente mata todos los días por dinero,
pero eso no me interesa, yo sólo pienso en mi
mujer y en mis hijas. Quiero saber lo que pasó por
la cabeza de aquellos terroristas. Quiero saber
si, en algún momento, podían haber sentido piedad

