Page 55 - COELHO PAULO - El Demonio Y La Srta Prym 4.RTF
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hecho. ¿Sabes por qué? Porque eres un cobarde.
                   Utilizas a los demás para resolver tus conflictos,
                   pero eres incapaz de tomar ciertas decisiones.
                   -Un filósofo alemán dijo en cierta ocasión:
                   "Hasta Dios tiene un infierno: es su amor por los
                   hombres." No, no soy un cobarde. He apretado
                   gatillos mucho peores que el de esta arma; mejor
                   dicho: fabriqué armas mucho mejores que ésta, y
                   las repartí por todo el mundo. Lo hice todo de
                   manera legal, en transacciones aprobadas por el
                   gobierno, timbres de exportación, pago de
                   impuestos. Me casé con la mujer que amaba y tuve
                   dos hijas muy lindas, jamás desvié un solo céntimo
                   de mi empresa, y siempre supe exigir aquello que
                   me debían.
                            »Al contrario que tú, que te consideras
                   perseguida por el destino, yo siempre fui capaz de
                   actuar, de luchar contra las muchas adversidades a
                   que tuve que enfrentarme, de perder unas batallas
                   y ganar otras, de entender que las victorias y las
                   derrotas forman parte de la vida de todos, excepto
                   de la de los cobardes, tal como dices tú, porque
                   ellos nunca pierden ni ganan.
                            »Leía mucho. Iba a la iglesia. Temía a Dios y
                   respetaba sus mandamientos. Era director de una
                   importante firma. Como recibía una comisión por
                   cada transacción realizada, gané lo suficiente
                   para mantener a mi mujer, mis hijas, mis nietos y
                   mis bisnietos, ya que el comercio de armas es el
                   que mueve más dinero en el mundo. Conocía la
                   importancia de cada pieza que vendía, de modo que
                   controlaba personalmente los negocios; descubrí
                   varios casos de corrupción, despedí a los
                   culpables, interrumpí ventas. Las armas que
                   fabricaba eran para la defensa del orden, la única
                   manera de continuar el progreso y la construcción
                   del mundo; al menos, eso era lo que pensaba yo
                   entonces.
                            El extranjero se acercó a Chantal y la sujetó
                   por los hombros; quería que ella viese sus ojos y
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