Page 60 - COELHO PAULO - El Demonio Y La Srta Prym 4.RTF
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y haberlas dejado marchar, ya que aquella guerra
                   no era la de mi familia. Quiero saber si existe
                   una fracción de segundo, cuando el Bien y el Mal
                   se enfrentan, en que el Bien puede vencer.
                   -¿Por qué Viscos? ¿Por qué mi pueblo?
                   -¿Por qué las armas de mi fábrica, si hay
                   tantas fábricas de armas en el mundo, algunas sin
                   ningún tipo de control gubernamental? La respuesta
                   es muy simple: por azar. Yo necesitaba una
                   comunidad pequeña, donde todos se conocieran y se
                   quisieran. En cuanto sepan lo de la recompensa, el
                   Bien y el Mal se encontrarán de nuevo frente a
                   frente, y lo que sucedió durante aquel cautiverio,
                   sucederá en tu pueblo.
                   »Los terroristas ya estaban cercados, no tenían
                   escapatoria; a pesar de ello, mataron para cumplir
                   con un ritual inútil y vacío. Tu pueblo tendrá lo
                   que a mí me fue negado: la posibilidad de elegir.
                   Estarán cercados por el deseo del dinero, tal vez
                   creerán que tienen la obligación de proteger y
                   salvar al pueblo, pero, a pesar de ello, aún
                   tendrán la capacidad de decidir si ejecutan o no
                   ejecutan al rehén. Sólo eso: quiero averiguar si
                   otras personas habrían tenido una reacción
                   distinta a la que tuvieron aquellos pobres y
                   sanguinarios jóvenes.
                   »Tal como te dije en nuestro primer encuentro,
                   la historia de un hombre es la historia de toda la
                   humanidad. Si existe compasión, entenderé que el
                   destino, que fue cruel conmigo, pueda, a veces,
                   ser dulce con los demás. Eso no cambiará en nada
                   mis sentimientos, no me devolverá a mi familia,
                   pero, por lo menos, alejaré el demonio que me
                   acompaña y me roba la esperanza.
                   -¿Y por qué quieres saber si soy capaz de
                   robarte?
                   -Por el mismo motivo. Quizás tú divides el
                   mundo en delitos leves o graves: pero no es así.
                   Creo que aquellos terroristas también dividían el
                   mundo de esa manera: pensaron que estaban matando
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